domingo, 25 de mayo de 2008

Que acompañantes evitar cuando ves una película en tu casa

El que se pierde y te pregunta todo


– ¿Qué le dijo?

– Que va a volver más tarde

– ¿Y por qué?

– Porque se va con el amante, ¿te acordás?

– Ahh, sí. Cierto. Pero, ¿no era para el día anterior eso?

– No, eso fue la otra escena, que relataba la historia de la madre, esta es la historia actual, son dos historias, la de la madre y la de la hija. ¿Te acordás?

– Ahh, cierto. Es que cómo es la misma actriz, se me confunden.

– Mamá, lo que está en blanco y negro pasa en el pasado

– Ahh, claro. ¿Y ahora qué le dijo?


El que ya la vio


– Mirá esta parte, es genial. El director es un genio, con esta escena te cuenta toda la película.

– Pero es una escena.

– Sí, pero ahí vez, cuando levanta esa ramita. Ahí te dice que se va a morir en un bosque

– ¿Se muere?

– Y sí, nena. ¿No te das cuenta? Te lo dice en esta escena. Ahí, que se cae. ¿Ves? Ahí te dijo todo.

– Claaaaaro.

– Cuando la veas de nuevo, vas a entender, estas películas tenés que verlas varias veces para entender cada escena. Ahhh, no. Mirá esto!!! Esta es la parte que le declara su amor a la chica, escucha lo que le dice, porque es re importante, si no no vas a entender el final.

– Bueno, está bien… ¿Eso es lo importante? ¿Que la seguiría al otro mundo?

– No, eso no, cuando le dice… ahora viene, escuchá… (repite sobre la película) “ Ellos nunca comprenderán”. Esta película es una obra de arte, prestá atención porque es imperdible. Nooo, la parte que viene ahora es la mejor de todas, cuando él recuerda la guerra, fijate que…


El que no entiende que esta pasando y te pregunta todo sin recordar que vos estás viendo lo mismo que él.


– Pero, no entiendo. ¿Por qué se va en avión?

– No sé

– ¿Y esos tipos vestidos de negro quiénes son?

– No sé

– ¿Esos bichos azules de dónde salieron?

– No sé

– ¿Y esa quién es?

– No sé

– ¿Por qué está abriendo la valija, que está buscando?

– No sé

– Perá un cacho, ¿dónde dejó la pistola que tenía en la mano?

– No sé

– ¿Para qué quiere el cuchillo si tenía la pistola?

– No sé

– ¿A donde va ahora?

– No sé

– No entiendo nada de esta película

– ¿Y si la mirás en vez de preguntarme todo lo que pasa?

– Ay, bueno. Perdoná… ¿Por qué tira el chocolate y se queda con la cubierta metálica? ¿Va a hacer una bomba?

– No sé

– Pero, no puede hacer una bomba. ¿De dónde va a sacar los explosivos?

– No sé

– ¿Y ahora qué hace?


El que la agarró empezada


– ¿Qué están viendo?

– Una película

– ¿Qué película?

– Esta

– ¿De qué se trata?

– De unas personas, dejame ver la pelí por favor

– ¿Y ese quién es?

– El protagonista

– Ah, ¿es abogado?

– No, no es abogado, ¿podemos ver la película?

– Es que parece abogado, que se yo. ¿Por qué anda con un maletín?

– Porque sí, tiene cosas que llevar de un lado a otro. Si vas a ver la película sentate y callate, por favor.

– Bueno, que carácter. ¿Y esa quién es?

– La chica

– ¿Es la novia del abogado?

– ¡¡¡No es abogado!!! Esa es la vecina que esta enamorada de él, pero piensa que el está casado

– ¿Por?

– PORQUE SÍ

– ¿Por qué está tan apurado? ¿Llega tarde a la corte?

– Sí, papá. El abogado llega tarde a la corte, sí…


Dicen los que saben que a veces es mejor estar solo que mal acompañado. Yo creo que eso es particularmente imprtante cuando ves una película, ya sea una obra de arte o una de Hallmark...

martes, 15 de abril de 2008

Cualquier semejanza con la realidad (no) es pura coincidencia

Cosme y Fulanita son una pareja. Viven juntos desde hace unos años. Tienen una amiga, Almendra, que usualmente los visita.

Cosme y Fulanita tienen muchas costumbres, entre ellas, la de hablar “cariñosamente” entre ellos de forma bastante periódica. Almendra, a quien conozco personalmente y es asidua lectora de este (des)prestigioso blog, me ha comentado varias conversaciones que ha escuchado entre Cosme y Fulanita a lo largo de su amistad. Algunas me han resultado muy graciosas y he decidido publicar algunas conversaciones de Cosme y Fulanita, siempre y cuando Almendra pueda pasármelas. He aquí la primera, tal cual me la pasó ella. No sé cuantas podré publicar sobre esta graciosa pareja, porque Almendra está muy ocupada y no se le hace fácil escribir las conversaciones para pasármelas. Pero bueno, se hace lo que se puede... (Almendra, todo bien con vos igual, ¿eh?)


Aclaración: todos los apelativos amorosos deben leerse con intención sarcástica.


– Mi amor, sacá la cabeza de la máquina dos segundos y saludá. Tenemos visita.

– Hola, Almendra. ¿Cómo andás?

– Bien, Cosme ¿y vos?

– Bien.

– Estuvo todo el día así, ¿a vos te parece, Almendra? No suelta a la amante ni de casualidad. No es que no lavé los platos, es que cociné yo y los platos le tocaban lavarlos a él.

– Ay! Fulanita, no tenés que disculparte, por favor. Es tu casa, a mí no me molesta que estén los platos sin lavar.

– No, bueno, pero a mí sí. Te dije que los lavaras, bebé. Y no soltaste la “noutbuk” desde el almuerzo…

– Sí, mi amor después los lavo.

– ¿Ves? Siempre dice lo mismo y nunca los lava…

– (Me mirá con sonrisa de niño que siempre se sale con la suya) Je.

– (Suspira) ¿Tomamos un té? ¿Querés, Almendra?

– Dale.

– Cosme, mi amor, ¿Querés té vos también?

– Sí, pero ponele té rojo y negro. Más rojo que negro

– (Me mira con cara de impaciencia) Ya sé. Ya me lo dijiste mil veces, ya entendí…

– Bueno, pero la otra vez no te dije y te olvidaste…

– Mentira!!! ¿Cuándo me olvidé? ¡Si siempre te hago el té como vos decís!

– (Me mira con cara de impaciencia) Siempre es primero “¡¡¡Mentira!!!”. Después cuando yo tengo razón, no me dice “Ay, cierto tenías razón”. Almendra estaba. ¿O no Almendra, que se olvidó y quedó raro el té? Y también te olvidaste, la vez que hiciste café, de ponerle más porque cambiaste la marca y te quedó aguado. ¿O no, Almendra? Eso te pasa por comprar todo marca “Día”

– Estaba rico igual el café…


Mi aclaración pasa desapercibida


– Bueno, Cosme. Si tan mal hago el té, hacelo vos. Ya que te sale tan bien…

– Lo único que me falta, ¿también querés que te haga el té?

– ¿”TAMBIÉN”? Si acá hago todo yo, vos ni siquiera lavaste los platos y te tocaba a vos porque yo cociné!!

– ¿Vos cocinaste? Ah! Bueno. ¿Vos ves como es esto, no Almendra? Yo prendí el horno porque ella es una enferma y no lo toca, porque no sé, por ahí le explota o algo, rallé tres kilos de zanahoria, piqué la cebolla y el ajo, pelé y corté las papas... Pero ella puso todo en una sartén, y la que cocinó fue ella… Y encima se olvidó de ponerle sal.

– No me olvidé, no me gusta con tanta sal, si le podés poner después.

– (Por lo bajo y a mí) Mentira, se olvidó.


Yo me río, Fulanita hace como que no escuchó, porque es verdad que se olvidó. Yo no digo nada, (alianza de género) pero me sigo riendo. Parece como si se estuvieran peleando, pero después de tantos años ya entendí que así se comunican. Parecen una “sit-com”.


– Ya está el té. Cosme, podés sacar la máquina de la mesa. Ya te dije que no me gusta que esté la máquina ahí cuando comemos

– Y yo ya te dije que si la muevo, se desconecta de Internet y después hay que volver a conectarla. La máquina se queda acá, y punto

– Nooo, dale mi amor. Sacala. Después la volvés a conectar, no es tan complicado

– No. ¿Adonde querés que la ponga? Este es el lugar de la máquina.

– La ponés ahí, en el baiú

– No puedo, queda muy alto y se desconecta y no podemos escuchar música.


Fulanita lo mira con una cara que encierra una amenaza. Es una amenaza muda, no sé de qué se trata pero debe ser importante…


– Bueno, la pongo en el baiú. Pero mañana voy y compró la mesita para la compu…

– Ay no, Cosme. Este loco quiere comprar una mesita para la compu, ¿a vos te parece, Almendra?

– (Con un poco de miedo) En realidad no entiendo el problema.

– Es que es roja, ¡¡quiere comprar una mesita roja!!

– ¿Y por qué querés una roja, Cosme?

– No es que la quiera roja, es que la que tienen ES roja. No es mi culpa, ¿Qué le voy a hacer?

– Bueno, igual no importa. Ahora sacás la máquina de la mesa, por favor, así tomamos el té. Se va a enfriar, no te va a gustar y te lo vas a tener que tomar igual, porque va a ser tu culpa si se enfría el té porque si no sacás la máquina no lo tomamos. A vos te lo caliento en el microondas, Almendra, no te preocupes.

– Ah! ¿Y a mí no me lo calentás en el microondas? ¿Qué tiene Almendra, coronita?

– No, ella es la visita…


Se imaginarán que después de dos o tres conversaciones como estas yo muy visita, visita, como quien dice VISITA… no me siento…


– … y además no es ella la que tiene que sacar la máquina de la mesa. LA SACÁS DE LA MESA, YA!

– No

– (Con tono serio y voz tembleque que te hace dudar de si es una afectación o si va en serio) Me vas a hacer enojar en serio, Cosme. Sacala por favor.

– (Con un dejo de triunfo en su mirada) No, la máquina se queda.

– Ahí está, listo. Gracias, ¿eh? Ya lo lograste, me hiciste enojar. Ya me enojé, listo ¿Ya estás contento?

– (Poniendo la máquina en el baiú y con tono de capricho) Mañana voy a comprar la mesita roja para la compu.

– (Como quien ya ha escuchado miles de amenazas vacías) Sí, mi amor está bien. Comprá dos si querés. Gracias.

– …

– …

– …

– (Como quien acaba de comentar el clima) Cosme, ¿podés servir el té, por favor? Yo no puedo por la muñeca (Fulanita tiene tendinitis).


Cosme sirve el té. Lo tomamos, charlamos, nos reímos. Eventualmente me vuelvo a casa y los dejo: Cosme jugando al Winning Eleven en la computadora de la habitación, Fulanita lavando los platos (los del almuerzo y también todos los que usamos para tomar el té) mientras piensa una comida para la cena. Una que probablemente “preparará” Cosme.

Cuando se sienten a cenar, probablemente él le diga: “Te salió rica la comida, dejá que después los platos los lavo yo” Después de eso, si los lava o no, a Fulanita no va a importarle (bueno, no demasiado)…

"Los nombres de los personajes fueron cambiados para proteger la identidad de las personas involucradas" ¡¡¡Uy no!!! Perdón, tenía que decir: "Esta es una historia de ficción, cualquier semejanza con la realidad..."

Escrito por Almendra para: Conversaciones (casi) reales de la vida cotidiana


N. de la R.: La redactora de este blog se somete a las condiciones impuestas para la divulgación de este material...


viernes, 11 de abril de 2008

Bajo del tren. Lo veo. Un amigo. Lo sigo

– Hola!
–
...
–
Hola, Che!
– ...
– Ey! Pibe!

– ...
– Flaco, que te pasa?

– ...
– Che! Esperame! Ey! HOLA!!!

La gente me mira como si fuera una acosadora serial, pero hace mucho que no lo veo. Intento otra vez

– Nene! Che, pará!
– ...
– (Nombre), che, (nombre otra vez)

– ...
– ¿Tan apurado estás?

– ...

Lo alcanzo

– Che, ¿que te pasa? ¿estás enojado?
– Eh! Hola!!! ¿Cómo andás che?
– ¿Estás bien, negro?
– Sí, ¿por?...
– Te vengo gritando como una loca, ni pelota me das!

– No, es que venía escuchando música...

Malditos MP3, i-Pods, celulares top con musiquita, MP4s...


martes, 1 de abril de 2008

Ich studiere Deutsche

– Hallo! Wie hießt du?
– Ich hai
ße Anita. Und du?
– Mein Name ist Jorge.
– Woher kommst du?
– Ich komme aus Rio Cuarto.
Und du?
– Aus Mar del Plata.
– Mar del Plata?
Wo ist das?
– In Buenos Aires
– Oh! Und wo wohnst du?
– Ich wohne in Bernal. Und du?
– Ich wohne auch in Bernal!


Empecé alemán...


miércoles, 19 de marzo de 2008

Vacaciones II

Lucía y yo, y en gran medida también Andrea, tenemos una divertida costumbre que vuelve loca a nuestra madre y a nosotros nos encanta. Siempre que estamos reunidos y no es en torno a una mesa (es decir, cuando no hay comida de por medio), nos gusta cantar a todo volumen canciones patrias (Febo Asoma es, por lejos, nuestra favorita). Dado que nuestra capacidad de afinación deja bastante que desear (sin contar que no siempre nos acordamos bien la letra...), mi madre tiene la imperiosa necesidad de cantar con nosotras e intentar afinarnos. Como sabe que nosotras sólo intentamos provocarla, esta forma nuestra de pasar el rato la divierte/irrita. Si bien ella trata de no entrar en el juego, siempre se rinde y termina riéndose con nosotras. Claro que sólo es divertido hacer esto cuando la atención de madre está enfocada principalmente en otra cosa, como trabajar o manejar bajo una lluvia torrencial. Por eso, cuando estábamos yendo a Villa Gesell y madre le cedió el volantea a padre después del peaje, este divertimento perdió su gracia, por lo que nos entretuvimos de otras formas...

Parajes desolados
– Miren ese arbolito desafiando la Llanura Pampeana
– ¿No sería la Costa Atlántica?
– ¿Pero cómo?, ¿no estamos en la Llanura Pampeana?
– Estamos en la Pampa Deprimida
– ¿Qué es una Pampa Deprimida?
– Una Pampa que se olvidó de tomar su Rivotril

(Des)Amores históricos

– Llegamos a General Madariaga
– ¡¡¡No!!! Pero, ¿cómo? ¿Para ir a Villa Gesell tenemos que salir de General Pueyrredón?
– Estamos engañando al General Pueyrredón con el General Madariaga...
– ¿Pero quiénes son ustedes?, ¿Mariquita Sánchez de Thompson?
– Pero... Mariquita era de Thompson
– Ah, pero bueno... Era medio cocotte

En el peaje

– Son dos con treinta, señor
– Lu, ¿tenés diez centavos?
– Sí
– Dame treinta
– ...

Eleciones difíciles

– ¿Qué estás haciendo?
– Estoy desempañando los vidrios
– ¿Y cuánto va a durar?
– No mucho, es por la respiración. No respiren
– Pero... si no respiramos nos morimos
– Bueno, ¿qué querés que te diga? Es TU elección

Mi hermanita nunca tomó un mate

– Uy! La yerba Amanda se está mojando. ¡No! van a tomar mate mojado...


jueves, 13 de marzo de 2008

Anita y Yo

– Che, ¡que loco! No tengo nada urgente que hacer, tengo libre hasta las cinco que curso Biotecnología y Sociedad
– ¿Y por qué no aprovechás y hacés algo productivo?
– Uh! ¿Otra vez vos?
– No te hagás la sorprendida, si siempre que pensás que hacer aparezco yo
– Sí, pero me vas a volver loca
– Ya estás loca, ¿por qué te creés que pensás en conversaciones?
– Bueno, pero no siempre
– …
– Sí, es verdad. Pero eso no significa nada
– Me estás cambiando de tema
– ¿Cuál era el tema?
– Que es lo que vas a hacer en estas tres horas que tenés libres…
– No importa, me voy a casa a mirar tele, aprovecho, andá a saber cuando voy a poder hacerlo otra vez este año
– Pero tenés cosas que hacer. Podrías empezar a hacer los Trabajos Prácticos de Bioinformática. No hiciste nada en la clase.
– Porque no entendí nada…
– ¿Y cómo te pensás que vas a entender si no te ponés a trabajar?
– Cuando necesite saberlo, me saldrá. Me pasó así durante toda la carrera, no tiene por qué cambiar en el último cuatrimestre.
– Un día te vas a dar la cabeza contra la pared
– Hace cuatro años que decís lo mismo, y ni un chichón, todavía
– Ah! Bueno… Allá arriba estás. ¿Quién te crees que sos?, ¿Einstein?
– No para nada, pero entiendo las cosas cuando estudio bajo presión, si no es como que no entran
– ¿Por qué no intentás? Capaz haciendo los TPs con tiempo no necesitas estresarte tanto para los parciales
– No… la tecnología no me quiere, seguro que si intento hacer algo, la máquina explota, ya sabés como funciona eso y no me digas que son imaginaciones mías…
– No tenés razón, la tecnología no nos quiere.
– Bueno, entonces me voy a ver televisión
– No, Ana. Podés adelantar trabajo. Ya viste todo lo que hiciste estas semanas en Siberia*.
– Bueno, pero ya sabía que cambiarme en la auxiliatura de Química Orgánica a Química de los Alimentos iba a implicar tener que trabajar el triple. Además fue divertido, aprendí un montón de cosas y las reacciones me dieron bien. Todas las 110 reacciones me dieron bien.
– Y bueno, justamente, como tenés el triple de trabajo que antes y además es divertido, ¡andá a trabajar y hacé las soluciones para el próximo Trabajo Práctico!
– No… no quiero. Tengo que preguntarle a Paula a que concentración quiere la solución de Yodo, y tengo que ver que soluciones hay hechas del año pasado. Además ayer estuve siete horas seguidas en Siberia. Y hoy a la mañana estuve una hora y media y las últimas reacciones están en estufa
– Bueno, tenés razón. Trabajaste toda la semana para Alimentos, te merecés un descansito de Siberia
– Gracias, entonces me voy a ver televisión
– No seas vaga. Podrías tratar de hacer lo que te pidió Javier.
– ¡¡¡Pero si Javier está loco!!! ¿Quiere que haga la Introducción de la tesis ahora? Si ni siquiera sé de que se va a tratar
– Mentira, el tema está bastante definido
– Bueno, pero el enfoque no, todavía no tengo ni un resultado. ¡¡¡Ni siquiera se me inducen los cultivos!!! Tuve que volver a electroporar y todo…
– No pongás excusas, Ana. Si sabés que la idea de Javier es buena, cuanto más rápido hagas la Introducción, menos tiempo vas a perder cuando tengas que escribir la tesis. Sólo vas a hacer los resultados y la discusión. Podrías incluso empezar a escribir “Materiales y Métodos”
– ¡Yo sí que estoy loca! No tengo ni ganas de hacer lo que me pidió Javier y encima me invento más tareas…
– Bueno, no lo hagas. Ya te vas a acordar de mí cuando dentro de seis meses no te acuerdes nada de lo que hiciste ahora y no entiendas el cuaderno de laboratorio
– Inventaré
– NO!!! ¿Cómo decís eso?
– Bueno, no invento. Pero ahora no tengo ganas de hacer la Introducción ni Materiales y Metodos
– Pero si te conozco, Ana. Una vez que empezás te enganchás y te sale
– Pero tengo que hacer mucho para empezar. Y no encuentro los archivos donde empecé a escribir el año pasado. Y tengo un lío con los papers. Tengo que hacer trabajo de organización antes de empezar
– Y bueno, hacelo…
– No tengo ganas, es mucho, me aburre y tengo que releer todo. El fin de semana lo hago, en serio
– El fin de semana no vas a hacer una goma.
– Es verdad. Pero me voy a sentir culpable por eso, al menos
– Sos imposible, nunca gano con vos
– Y bueno, es que así soy. Vaga. Raro que poca gente se de cuenta…
– ¿Y que vas a hacer ahora entonces?
– Ir al área Química, donde tengo acceso a Internet y subir esta conversación a mi blog
– ¡¡¡No podés!!! ¡¡Vas a exponer tu locura a todo el mundo!!
– No creo que nadie se sorprenda…


Parece que no hay forma de hacerme trabajar más de lo estrictamente necesario a principio de cuatrimestre. E incluso eso, ya es mucho…


*Siberia: Es el laboratorio de docencia de Química donde trabajo ejerciendo mi puesto de "Auxiliar académico" (o esclava, que es lo mismo) preparando las soluciones para los trabajos prácticos de las materias Química de los Alimentos (que por cierto, nunca cursé) y Química I. Trabajo insalubre por $250 mensuales. Pero por lo menos me da aceso a Internet, porque pertenezco al área química. El laboratorio se llama así, porque está lejos y hace frío...


lunes, 3 de marzo de 2008

Vacaciones

Y sí, rindiéndonos a nuestro lado burgués, nos fuimos a vacacionar a Villa Gesell. Como buenos marpaltenses, nos gusta la costa, pero odiamos, por una cuestión de principios, a los turistas.

– ¿Ya guardaron todo?, ¿las mallas, el protector solar, las ojotas?
– Ya casi. ¿Alguien vio mis anteojos de sol?

Claro, deberíamos haber supuesto que llovería, ya lo hemos dicho varias veces, cuando nos vamos de vacaciones, algo siempre pasa. Somos la personificación de la Ley de Murphy. De esto charlábamos en el viaje hacia Villa Gesell.

– ¿Y vamos a manejar así, todo el camino, con esta lluvia?
– Y, no nos queda otra. Tenemos que llegar temprano, para aprovechar el día.
– ¿Cómo puede ser que llueva tanto?
– Y es el Ciclo del Agua en la Naturaleza
– ¡¡¡Maldito Ciclo del Agua en la Naturaleza!!!
– Yo te explico, se dieron dos cosas juntas, y por eso llueve. Primero, papá lavó el auto. Y segundo, nos estamos yendo de vacaciones.

Así es señores, siempre que en esta familia salimos de vacaciones, algo pasa. Incluso cuando la familia aún no era familia…

– ¿Te acordás, Bupé, aquel campamento?
– Sí, ¿cómo olvidarlo?…
– ¿Qué pasó?
– Estábamos de novios con tu padre.
– Y nos fuimos con el Negro y con Mabel de campamento. Fuimos a San Juan.
– Hicimos base en Valle Fertil. Yo dormía con Mabel y tu padre con el negro. Nosotras hicimos la carpa en un pedo, ¿te acordás? Ustedes no podían terminar de armarla, nosotras ofrecimos ayuda, pero ustedes se negaron…
– Eso no es justo, no ofrecieron ayuda, se burlaron de nosotros sin piedad alguna. Y encima nosotros teníamos la carpa del Gordo. “Vayan tranquilos, que la carpa está bárbara” Ni estacas tenía…
– La cuestión es que cuando estábamos allá, empezó a llover y a ellos se les inundó la carpa, de lo mal hecha que estaba, así que nos pasamos toda la tarde en nuestra carpa tomando mate los cuatro.
– Hacía diez años que no llovía en Valle Fértil…

La lluvia es una constante en nuestras vacaciones, si no me creen, lean a continuación…

– Y esa no fue la única vez que viajamos con tanta puntería.
– Es cierto, cuando su madre cantaba en el coro, vos tenías ocho meses, Anita, fuimos una semana a Rio de Janeiro.
– En Río de Janeiro, llueve una semana al año.
– Esa fue la semana que viajamos nosotros.
– ¿No pasó algo parecido cuando éramos más grandes?
– Sí, nos ganamos una semana de estadía en Florianópolis
– En Florianópolis también llueve una semana al año...
– Bueno, no te olvides que nos tocó un día de playa también, cayó jueves.
– No sé si fue un día de playa, pero por lo menos no llovía. Ese día fuimos al centro comercial y compramos un rompecabezas.
– Con eso las entretuvimos el resto de los días.
– ¿No viajamos ya otra vez a Villa Gesell con lluvia?
– Sí, hace cuatro o cinco años, llovía tanto que no se veía y tuvimos que parar un rato, nos metimos en una ciudad por ahí hasta que paró un poquito.
– Deberíamos hacer algo bueno por la humanidad y viajar hasta Chubut, por ahí logramos apagar el incendio.

Pero resulta que la lluvia no es el único problema que nuestras vacaciones familiares les ocasionan a la humanidad, las desgracias también ocurren.

– El primer indicio lo tuvimos en el ’88. Ese verano, nos fuimos a Villa Gesell y se murió Olmedo en Mar del Plata, no le dimos mucha importancia…
– En el 2001, llegamos a Villa Gesell para pasar las fiestas y se largó el cacerolazo. Durante nuestras vacaciones, pasaron tres presidentes. Eran las primeras vacaciones largas que nos tomábamos en varios años. Nos fuimos como quince días
– Yo me acuerdo que papá no salió del departamentito en todas las vacaciones, estaba enchufado a la televisión.
– Y no nos olvidemos del 2004.
– Ah! Yo ese año me quedé en Mar del Plata porque estaba trabajando, así que mi culpa no es.
– Nos fuimos, también, unos quince días.
– ¿Y que pasó?
– ¿Cómo que pasó? Cromañón.
– Y también el tsunami, fue con pocos días de diferencia. Las tragedias se hacen más internacionales a medida que pasa el tiempo…
– En realidad, gente, yo creo que son coincidencias. En este momento debe estar ocurriendo una desgracia por ahí.
– Seguro, ma. Pero en este momento nos estamos yendo de vacaciones. No es un ejemplo muy feliz.
– Esta noche, en la cena, brindemos por la paz mundial, por las dudas…

No sé que tan informados estarán queridos lectores, pero hace un rato, cuando llegamos a casa vivos, aunque pasados por agua, nos enteramos las noticias. El sábado murieron asesinados 17 guerrilleros pertenecientes a la FARC en la frontera entre Ecuador y Colombia, entre ellos el segundo de la guerrilla y negociador por la liberación de Ingrid Betancourt. En fin, ahora Sudamérica huele a guerra…


Esta es la única foto que sacamos en nuestras vacaciones. Un gato negro que se cruzó por nuestro camino mojado (noten como brilla el suelo, eso es agua). No somos supersticiosos, pero....


Estamos planeando, hace ya bastante tiempo, un viaje “mochileado” por Europa este año. Perdón mundo…

jueves, 28 de febrero de 2008

Apelativos circunstanciales

– Ana, ¿vamos a hacer rompecabezas?
– No quiero. Es horrible ese rompecabezas ¡¡lo odio!!
– Dale, Ana. Si no, no vas a poder hacer nunca el Modigliani
– Está bien.

Al rato

– Ni una pieza,¡¡qué rompecabezas de mierda!!
– ¡¡Te dije!! ¿Por qué te pensás que estuvo abandonado abajo del vidrio de la mesa durante taaaantos años?
– Bueno, sí. Pero alguna vez había que terminarlo.
– Pero es una mierda, son todas iguales las piezas que quedan, y poner una sola te lleva mil años. ¡¡¡Este rompecabezas es una cagada!!!

Más tarde (u otro día, la verdad es que ya no importa)

– JA! ¡¡Te encontré pieza de mierda!! Que rompecabezas del orto…
– ¿Pusiste una, pa? ¿Cuál?
– Esta, ¿ves? La ramita la tapan las flores… Que hijas de puta estas piezas
– ¿Ves que ponés piezas? Después decís que no hiciste nada…
– Y, comparado con las que pusiste vos… pero bueno, yo acepto mis limitaciones

En otro momento…

– ¡Cómo avanza la mierda esta!, ¿eh?
– Y sí, pero re lento. ¡Es una porquería! GRRRR ¡¡¡Odio este rompecabezas!!!

Al fin, ayer…
A la mañana

– Hoy lo terminan, ¿eh? Ya faltan pocas piezas
– No, Lu. Parece, pero no. ¡¡Es una caca!!!
– Ya vas a ver, Anita. Hoy lo terminan. Yo voy a llenar este espacio. Dije que iba a probar una por una cuando quedaran pocas y ya quedan pocas…
– Bueno, dale. Yo empiezo por este lado.
[…]
– JA! Mirá las encontré. ¡¡Cerré el agujerito!!
– ¡Qué grande, Lu! Yo puse estas, pero ni se notan, es una mierda, esto…

A la noche


– JA! Lo terminé! Lo terminé! Soy una genia!!! Mirá que lindo…
– ¡Anita! ¡¡Terminaste!! Mirá, Bupé, mirá que hermoso. Es maravilloso, Mirá la foto, ¡qué linda!
– ¿Terminaron? No… Que belleza, mirá lo que es eso…
– Lástima que cuando tengas tu casa te lo vas a llevar, ¿no Ani?
– No papi, te lo dejo si querés…

Yo lo sigo odiando…